ESPIRITUALIDAD DEL CATEQUISTA: LA ORACIÓN, CIMIENTO DE TODA VIDA ESPIRITUAL

 

LA ESPIRITUALIDAD DEL CATEQUISTA

La Espiritualidad es parte central en la vida del discípulo.

El catequista como discípulo de Jesús vive una espiritualidad a ejemplo de Jesús que Oraba en todo momento y se comunicaba con su Padre Dios.

Los discípulos aprenden de su Maestro  a Orar. El Catequista también debe aprender de Jesús a Orar.

Mc.3, 13-15: “Jesús elige a los doce… para que estuvieran con El”. Los invita a estar con Él, compartir para saber, “vengan y verán…”

El ser Catequista exige un estilo coherente de vida, un modo de ser y de vivir a Cristo. Esta exigencia es tanto a nivel personal y eclesial.

Por lo tanto la espiritualidad es la manera inédita de expresar el Evangelio en la historia, como una acción permanente del Espíritu Santo en el creyente (catequista

A diferencia de cualquier espiritualidad (materialista, consumista, búsqueda del poder, placer y el tener a costa de cualquier cosa y sin importar afectar cualquier persona), la espiritualidad cristiana y por ello del catequista tiene como fuente de origen – alimento y realización del Espíritu que movió al Hijo del Dios quién hizo presente el Reino de Dios en medio de nosotros.

Es bueno en principio, especificar cuáles han sido los rasgos que han identificado a Jesús las palabras y obras a lo largo de su vida:

El amor, escucha, paciencia, respeto por el otro, servicio, promover el crecimiento de los demás, transparencia (a todo nivel).  Testigo de lo invisible, obediencia y docilidad al espíritu (que le hace actuar con valentía y autoridad). Presente en el conflicto, disponibilidad a partir en cualquier momento, hombre de oración = encuentro íntimo y permanente con el padre, es persona de comunión y comunidad, vive en la actitud humilde del siervo de Yahvé, feliz con lo que le ha tocado (en herencia para cada cristiano). En definitiva todo a aquello que defiende la vida y promueve la realización de la persona orientándolo hacia su realización y alcanzar su vocación al cual ha sido llamado para la comunión filial con Dios, un encuentro fraternal con sus semejantes y una soberanía con el cosmos.

Si tenemos en cuenta que el catequista es aquel que habiendo comprendido la dimensión de su bautismo, asume el compromiso de compartir su fe con otros hermanos por medio del ministerio de la Catequesis, tiene que acoger el gran desafío que supone una adhesión con la Persona de Cristo en la realización del Proyecto salvífico de Dios.

Sin duda, este compromiso no se limita en los discursos detalladamente aprendidos, liturgias bellamente preparadas o materiales didácticos y pedagógicamente bien elaborados, todo esto debería estar presente en la catequesis pero lo más importante, lo central, lo que da vida, sentido y valor es aquello que está en el trasfondo de todo el quehacer, y es, la experiencia de amor que cada uno tiene en su relación con Dios, en sus encuentros personales de coloquio intimo donde pone en sus manos todo en cuanto va a realizar, de manera que cada uno de sus pensamientos, acciones y sueños estará, impregnadas de los pensamientos, acciones y sueños de QUIEN le confía su obra.

Una espiritualidad se manifiesta o se hace realidad en la medida en que se está la relación con Dios y su Plan se enriquece y se renueva todos los días de la vida, de manera que, quienes se sumergen en la VIDA (=Cristo), pueden hacer partícipes a otros de los bienes que han recibido.

  1. ORIENTACIONES PARA VIVIR  SU ESPIRITUALIDAD

Necesitamos que él o la catequista sean:

        Persona de oración (personal, con la comunidad y para la comunidad)

        Persona que medita y contempla la Palabra de Dios:

        Buscar y gustar de lo que uno es.

        Educarse al silencio, contemplación (a través de una lectura, un paisaje, una situación, etc.)

  1. PERSEVERAR EN LA ORACIÓN

«Todos ellos perseveraban juntos en la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.»  Hech. 1, 14

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos señala en varios momentos la actitud de los primeros discípulos de reunirse y orar juntos para escuchar la voluntad de Dios. Los apóstoles habían aprendido de Jesús su manera de orar al Padre. Realmente les había llamado la atención esta disposición de Jesús, expresada en la búsqueda de momentos y lugares para orar, tan diferente a las prácticas de oración del pueblo judío, caracterizadas por lo ritual, la repetición, los horarios fijos.

Jesús les había enseñado a orar en la vida y a orar la vida… para encontrar la voluntad de Dios y la fuerza para ponerla en práctica. Por eso, el primer testimonio que encontramos de la comunidad primitiva es su disposición a orar…

PERSEVERABAN…

La oración no es para un rato, o para hacer de vez en cuando. Es una práctica de vida, un estilo de comunicación con Dios que hay que ejercitar. La oración requiere esfuerzo, dedicación, interés, ganas, constancia…

…JUNTOS…

La oración de los discípulos es compartida, en común, en comunidad. Al Padre nos dirigimos como comunidad. Buscamos su voluntad unidos. Porque así nos damos fuerzas, aliento mutuo y además aprendemos de los demás. Porque Dios, muchas veces, habla a través de los que tenemos al lado.

… EN COMPAÑÍA DE MARÍA…

PROPUESTA PARA UNA REUNIÓN DE CATEQUISTAS

  1. Leemos en común (Hech. 1,14) varias veces para comprender y entender bien la Palabra.
  2. En parejas trabajamos:

¿Cómo es tu oración personal? ¿Le dedicas tiempo por día, por semana a la oración?  ¿Cómo oras? (contarle al otro cómo es nuestra manera cotidiana de orar)

3 Nos reunimos de a dos parejas:

¿Qué fue lo que más te impactó de lo compartido con el compañero en el momento anterior? ¿Aprendiste algo del otro? ¿Qué? ¿Cómo catequistas, como es nuestra oración en común? ¿Oramos? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Qué nos enseña María con respecto a la oración.

Todos reunimos en el grupo:

  • Se ponen en común las propuestas y se van elegir dos cada semana para vivirlas.
  • En las reuniones posteriores que se tenga se estará evaluando los

compromisos para ver como se va avanzando en la oración personal.

  • Se concluye el encuentro con una oración espontánea en la que participen

cada uno de los catequistas, tomando como signo visible cada participante la Palabra de Dios y la aprieta contra su corazón, dice su oración y pasa la Biblia al compañero del costado, para que repita el gesto, haciendo su oración… y así recorrer una ronda de oración en común.

  • Terminar con un canto a María

 

 

2 respuestas a “ESPIRITUALIDAD DEL CATEQUISTA: LA ORACIÓN, CIMIENTO DE TODA VIDA ESPIRITUAL”

  1. Esperanza Rivera Hernández dice:

    Gracias, por compartir Dios los llene de sus dones para que nos sigan instruyendo y a nosotros para poder comprender Su Palabra

    • Maria Ramirez Melendrez dice:

      Pera muchas gracias y nos seguimos encomendando a sus oraciones para que este Proyecto que nació para apoyarlos a ustedes, siga adelante bendecido por Dios.
      Dios te bendiga.

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