LA BIBLIA ENTRE CATEQUISTAS: CELEBRACIÒN DE LA ALIANZA

LA CELEBRACIÒN DE LA ALIANZA EN EL MONTE SINAÌ  

A B C DE LA BIBLIA

(Carlos Mesters o.c.)

En el segundo libro de la Biblia, el Éxodo, leemos como Dios hace alianza con su Pueblo. El pueblo vive en Egipto bajo la esclavitud y dominación de los poderosos. Sufre mucho. Dios manda a Moisés para liberar a su pueblo de la esclavitud y llevarlo de regreso a la tierra de Canaán. Es una liberación penosa, difícil, pero el Pueblo ve claramente la mano liberadora de Dios que lo ayuda a vencer.

Atravesando el desierto, llegan al monte Sinaí. Allí el Pueblo celebra la Alianza con Dios. Podemos leer esto en el libro del Exodo, capítulo 19,1-8 y 20,1-21.

Dios dice que el Pueblo será su Pueblo. Y, como Pueblo de Dios tendrá una responsabilidad muy especial entre todos los pueblos. Como respuesta al gesto liberador de Dios, Dios espera de su pueblo fidelidad, responsabilidad.

Dios les quiere mostrar también que la esclavitud de Egipto acabó, pero que el Pueblo puede continuar siendo esclavizado, permitiendo que los unos dominen a los otros dentro del propio pueblo.

Estas normas nosotros las llamamos: “Los diez mandamientos”. El pueblo de la Biblia las llama “La Ley de la Alianza”. Pero es claro para todos que la Ley les es dada para que continúen verdaderamente libres.

Por eso, el Pueblo de la Biblia considera los mandamientos como un gran regalo de Dios. Estos son el camino que da la verdadera paz y felicidad.

En la Biblia encontramos muchas oraciones que cantan la belleza de la Ley, camino seguro para vivir la Alianza y encontrar la verdadera libertad.

Los profetas, guardianes de la Alianza.

A pesar de entender todas estas cosas, el Pueblo es, muchas veces, infiel a la Alianza. Cae en el pecado, en la desobediencia. Como una esposa infiel, va tras otros amores.

Así surgen aquellos hombres sabios y santos, llamados PROFETAS. Ellos hablan en nombre de Dios y llaman la atención del Pueblo, cuando están enderezando su camino errado. Los profetas advierten:

“Si continúan así, las cosas irán mal.

Cambien de actitud. ¡Conviértanse ¡”

Pero los Profetas no solamente amenazan. En tiempos de gran sufrimiento y persecución, son ellos los que hablan de esperanza:

“Dios vendrá de nuevo a liberar a su pueblo.

Dios no se olvida de su Alianza.

Él va a realizar una nueva Alianza”.

Así el pueblo va descubriendo:

“A pesar de nuestra infidelidad, Dios continua siendo el Esposo que va educando a su esposa en la fidelidad. Siempre nos da una nueva oportunidad. Siempre perdona y comienza de nuevo”.

(Puede leer, en la Biblia, cómo los Profetas hablan sobre la Alianza: Is 54,5-7; Jr 31,31-33; Ez 16,1 ss.; Os 2,21-22)

REVISEMOS EL CAMINO HECHO

1. ¿Dónde se revela Dios en primer lugar: en la historia del Pueblo o en los escritos?

2. ¿Por qué la Biblia compara con un matrimonio la relación de Dios con su Pueblo?

3. El tema más importante de la Biblia es la Alianza. ¿Qué es Alianza?

4. ¿Qué quiere decir: Antiguo Testamento – Nuevo Testamento?

5. ¿Cómo cumplió Dios la Alianza? ¿Y el Pueblo, como la cumplió?

6. ¿Dónde se celebró la Alianza de Dios con Moisés y su Pueblo?

7. ¿Por qué el Pueblo considera la Ley un regalo de Dios?

8. ¿Quiénes son los Profetas? ¿Cuál es su misión?

9. ¿Cuál es la respuesta de Dios a la infidelidad de su Pueblo?

10. ¿La Alianza existe también en nuestra vida? ¿Cómo?

Vamos a terminar nuestro encuentro con el canto del Salmo 18, que canta la belleza de la Ley de Dios (También pueden rezar el Salmo).

Ant. La Palabra de Dios es verdadera; su Ley, libertad.

1. La ley del Señor es perfecta, consuelo para el alma. El testimonio del Señor es verdadero; sabiduría de los humildes.

2. Los preceptos del Señor son justos, alegría para el corazón. El mandato del Señor es recto; luz para los ojos.

3. El temor del Señor es santo y permanece para siempre. Los juicios del Señor son igualmente fieles y justos para todos.

4. Son más deseables que el oro, más que el oro más fino. Sus palabras son más dulces que la miel, más que las gotas del panal.

5. Tu siervo instruido por ellas, encuentra recompensa. Pero, ¿quién repara en sus faltas? Perdóname aquello que no veo.

6. Guarda a tu siervo del orgullo, que nunca me domine. Entonces seré puro y limpio de los grandes pecados.

7. Escucha las palabras de mis labios y el murmullo de mi corazón en tu presencia, Señor, mi Roca y mi Redentor.

Ant. La Palabra de Dios es verdadera; su Ley, libertad.

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