LECTIO DIVINA PARA NIÑOS

 

 “DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MÍ”

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LECTIO DIVINA PARA NIÑOS

 

Todos conocemos el pasaje del Evangelio de Mc. 10,13-16. Allí se nos narra que la gente llevaba a los niños para que Jesús los tocara. Pero los discípulos impedían que estos se acercaran. Entonces Jesús les dice: “Dejad que los niños se acerquen a mí, y tomando en brazos a los niños los bendijo imponiéndoles las manos.”

El objetivo de introducir la Escritura en la catequesis es que se cumpla este deseo de Jesús. El catequista es un puente, tiene la misión de acercar los niños a Jesús para que Él los pueda abrazar, y los niños puedan saborear el amor de Jesús por él.

Por tanto la tarea del catequista es doble: por una parte enseñar (tiene que enseñar a los niños la doctrina de la fe), pero por otro tiene la tarea de aproximar, de poner en contacto al niño con la fuente de la Vida, con el amigo más seguro, más fiel que podrá tener nunca.

De ahí la doble herramienta que tiene que utilizar, como decíamos en el principio: El Catecismo y la Escritura.

A través del acercamiento a la Escritura el niño se encontrará con el Dios Vivo, con el Jesús hombre que le habla, que le aconseja, que le entrega su amor, que le valora, que le enseña los caminos de fraternidad que debe seguir, que le muestra la bondad, la belleza, la verdad de la vida.

Si no conseguimos poner en contacto a los niños con Jesús nuestra misión como catequista no llegará a estar realizada. El directorio General para la catequesis lo dice aún más claro y de forma más radical: “El fin definitivo de la catequesis es poner a la persona no sólo en contacto sino en comunión, en intimidad con Jesucristo”

Sin este acercamiento a Jesús corremos el riesgo de caer en moralismos, en ideología, porque alejamos el mensaje del mensajero y el mensaje pierde su “entraña”. Nuestra fe no es sólo una doctrina, no es sólo una moral, nuestra fe es sobre todo y ante todo Alguien, creemos no en algo, sino en Alguien.

  1. Preparar la catequesis desde la oración.

En este taller queremos dar pautas para realizar la lectio divina y la oración en el espacio de la catequesis. Ahora bien no podemos olvidar que, si queremos realmente introducir al niño en la amistad con Jesús, toda la catequesis tendrá que transcurrir en un ambiente de oración.

El catequista necesitara prepararse para enseñar a los niños los pasos de la lectio divina. La preparación consistirá en buscar espacio y tiempo para orar personalmente el tema y la Palabra de Dios que va a proponerse en la catequesis. Las lecturas nos vienen dadas ya en los textos del catecismo.

Para enseñar a los niños los pasos de la lectio divina, es necesario que nosotros los sigamos antes:

Oración. De invocación al Espíritu Santo para que nos disponga en la persona, mente y corazón.

1. Lectura. Una lectura que afecte mi corazón, con una pregunta de fondo: ¿Qué dice el texto? Tomar conciencia del mensaje queda resonando en mi interior, ese mensaje que llega, que hace eco, que me habla.

2. Meditación. Dejar que esa Palabra me interpele por dentro: ¿Qué me dice a mí el texto? Descubrir el mensaje que encierra para mi vida. Dejar que esa Palabra haga de espejo delante del cual pongo mi vida, que me interpele, que me ponga en crisis.

3. Oración. Hablarle directamente a Él como a un amigo: ¿Qué me hace decirle a Dios este texto? ¿Qué surge de dentro? Acción de gracias, petición de perdón, alabanza, pedir por la realidad de la Iglesia y del mundo. La Palabra nos mueve y nos lleva a expresarnos delante de Dios.

4. Contemplación. Callar y mirar a Dios. Un campesino de la Parroquia del cura de Ars llegaba del trabajo, entraba en la Iglesia y se sentaba frente al Sagrario. El cura de Ars le preguntó un día qué hacía tanto tiempo allí, y él respondió: “Nada, yo le miro y él me mira a mí”. Todos sabemos del poder de transformación, amor y pasión de una mirada penetrante.

La Palabra así preparada por nosotros nos dará sabor, saber de sabiduría más que saber cosas, saber sólo intelectual. Nos hará comprender los contenidos que Dios, a través de su Palabra, nos transmite a nosotros, pero que también los que desea que los niños puedan entender.

Además prepara el corazón para amar, amar los niños y el amor nos dará la pedagogía para saber comunicar el mensaje.

Así se prepara la catequesis, pero también el día y el encuentro con las personas. Así se prepara la vida, lo que tenemos que vivir y hacer cada día.

  1. La oración que se ha de practicar en la catequesis con los niños. Es la Lectio Divina.

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